Las tardes con Ana Mari
ANA MARI- Hoy tenemos con nosotros a Beatriz. Beatriz es una chica de 21 años que quiere contarnos su vida como esclava por amor. Vaya por delante que todos aquí rechazamos su elección, pero necesitamos saber por qué ella ha elegido este camino, y cómo podemos ayudarla para reconsiderar su situación y ganar su libertad.
BEATRIZ- Gracias, Ana Mari, por recibirme en tu programa. Me llamo Beatriz y soy una chica poco inteligente y con una personalidad débil... que tuve la suerte de conocer a una persona extraordinaria, mi ama, que me ha tomado bajo su protección y me da su amor. Ella solo acepta mi amor si le ofrezco todo mi ser, mi obediencia... Y yo soy muy feliz aceptando el amor que me da a cambio. Ella me exige, y yo hago todo lo posible por complacerla. Yo nunca le exijo nada y soy feliz con todo lo que quiere darme.
ANA MARI- Así que tú eres una mujer, que es esclava de otra mujer... ¿Es un tipo de relación lésbica? ¿Habrías aceptado ser la esclava de un hombre?
BEATRIZ- Yo solo sirvo a mi ama, a mi señora.
ANA MARI- ¿Cómo conociste a esa mujer que consideras tu ama? ¿Y qué puedes decirnos de ella? Imagino que si estás aquí es con su permiso...
BEATRIZ- Sí, Ana Mari... yo le sugerí a mi ama que una forma más de mostrarle mi sumisión sería ir a la televisión a hablar de ello. A ella le pareció bien. La conocí por Internet. Yo buscaba trabajo porque, debido a mi poca inteligencia y mi poco carácter, no encontraba forma de ganarme la vida... entonces me encontré con la oferta de ser esclava de una mujer. Ella es una mujer inteligentísima, muy bella, de un carácter fuerte... pero no es cruel. Me trata con amor, con mimo... como a un animalito doméstico...
ANA MARI- Es decir, tú te consideras una persona inferior a ella...
BEATRIZ- Oh, sí... Yo valgo muy poco. Nunca nadie me ha respetado, ni me ha valorado. Nunca he tenido amigas y los chicos se interesaban en mí para... para eso de los hombres. La señora, en cambio, valora mi sumisión y me trata con mucho cariño y bondad.
ANA MARI- ¿Trabajas para esa mujer? ¿Limpias su casa, por ejemplo?
BEATRIZ- La señora es muy rica... gracias a su inteligencia. Tiene una casa muy grande, y si yo tuviera que limpiarle toda la casa no pararía de trabajar... y la señora es tan buena que solo me hace trabajar cinco horas al día... Para limpiar el resto de la casa, contrata personal externo.
ANA MARI- ¿Cuáles son tus obligaciones, entonces?
BEATRIZ- Mi principal obligación es la sumisión. Obedecerla siempre. Debo cuidar mi cuerpo para ella, debo cuidar de la casa en la medida en que ella me lo exija. Debo darle placer lésbico cuando me lo solicite. Debo comportarme siempre de determinada manera... tratarla con reverencia, como a una reina... A veces, me pide gestos de sumisión, como arrodillarme, besarle los pies o las manos. Nunca debo hablar si no me da permiso antes... Cuando salgo de casa, debo llevar siempre el localizador del móvil... Todos los días debo escribir un diario donde expreso mis sentimientos y mis esfuerzos en servirla...
ANA MARI- ¿Te pega?
BEATRIZ- Mi señora es tan buena... odia el dolor. Si alguna vez cometo un error y quiere castigarme lo que hace es encadenarme, o privarme de sus caricias... Pero casi nunca sucede... porque, aunque soy torpe y tonta, ella nunca me da tareas difíciles a hacer.
ANA MARI- ¿Te somete a trato humillante?
BEATRIZ- Oh, no... la señora nunca me insulta, ni se burla de mí. Y siempre quiere que esté muy limpia y perfumada... A veces juega a ponerme correas, como un perrito... O me encadena... O me cede a sus amigas para que se complazcan conmigo... Pero todas esas cosas me gustan... porque demuestran que siente... interés por mí...
ANA MARI- ¿Habla contigo de sus cosas?
BEATRIZ- De algunas cosas... Pero yo solo sé algunas cosas sobre ella... mientras que ella lo sabe todo sobre mí...
ANA MARI- ¿Te ves toda la vida viviendo así?
BEATRIZ- ¡Desde luego!... Por primera vez soy feliz... una persona como ella... tan maravillosa, tan fascinante... Me da besos... me mima... igual que a un animalito... igual... Es maravilloso...
ANA MARI- Beatriz... me siento horrorizada por todo lo que dices... Y nuestra abogada es posible que considere que estás siendo objeto de un delito...
BEATRIZ- La señora es inteligentísima, sabe mucho sobre leyes... y está segura de que no hay nada delictivo en mi forma de vida... De hecho, uno de los motivos por los que la señora ha aceptado que venga aquí es porque también quiere buscarme una compañera... ¡Es tan buena! Me deja sola mucho tiempo y cree que sería más feliz con una compañera esclava, que también la ame a ella... Así que si alguien ve este programa y...
ANA MARI- ¿Qué haces cuando estás sola?
BEATRIZ- La señora sale mucho de viaje... por trabajo... porque su trabajo es muy importante... A veces también se va de vacaciones... Si me quedo sola, hago lo que ella me dice: a veces voy a visitar a mi madre, pero el resto del tiempo me lo paso en casa... pensando en ella... deseando que vuelva... toco sus vestidos... veo sus fotos... escribo en mi diario... También veo la tele... veo tu programa...
ANA MARI- ¿Qué piensa tu madre de tu forma de vida?
BEATRIZ- A mi madre no le gusta que sea lesbiana. Pero, de todas formas, a veces voy a verla.
ANA MARI- ¿Tú siempre has sido lesbiana?
BEATRIZ- No hasta que la conocí. Yo antes esperaba encontrar un novio bueno, que me quisiera... pero como no valgo mucho... solo encontraba... Ningún chico bueno se interesaba por mí. Mi señora dice que no hay chicos buenos... En todo caso, no se interesaban por mí. Y también abusaron sexualmente de mí cuando era niña. Ahora, el lesbianismo me gusta mucho. Con ella, y a veces con sus amigas. Son todas mujeres muy elegantes y que me tratan con mucha dulzura.
ANA MARI- Pero ¿qué piensas de que las personas, normalmente, aspiren a la libertad por encima de todo?
BEATRIZ- No sé. Será porque valen. Mi señora es libre. Yo no sabría qué hacer con la libertad. A mí me gusta que la señora, que me quiere, cuide de mí. Cuando llega a casa, yo voy a su encuentro y le beso las manos... ella me besa el pelo... como si yo fuera una niña... Si me dice: "estoy cansada, vete" yo me voy a mi cuarto. Si me dice: "ven a dormir conmigo"... yo soy muy feliz, y duermo en sus brazos. Si me dice... "dame placer"... yo le hago sexo oral... y es maravilloso sentir cómo... reacciona a mis caricias... cómo soy importante para ella.
ANA MARI- Pero eso es horrible...
BEATRIZ- No... eso es maravilloso... eso es amor...
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